SUGERENCIA para ambientar el lugar de la oración:
Cirio pascual, encendido desde el inicio, y muchas velas, que se encenderán cuando se indique.
Una tela oscura alrededor del cirio. Para el momento que se indicará, se necesitan muchas flores variadas y ramas verdes, o bien telas amarillas, naranjas, rojas…
LUZ: si es posible, se inicia con muy poca luz, la necesaria para que los lectores puedan leer. Se encienden luces y velas un poco antes de escuchar la canción “Ven Espíritu Creador”.

 

INICIO

  • En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.

Introducción

Un lector o lectora lee la Palabra de Dios de pie:

Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?». Les dijo: «No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra». (Hch 1,6-9)

Monitora:

(En la Ascensión) Cuando Cristo dejó a los discípulos, en vez de quedarse tristes, volvieron a Jerusalén «con gran alegría», como escribe Lucas (24,52). Sería extraño que no hubiera ocurrido nada. En efecto, Jesús ya les había prometido la fuerza del Espíritu Santo, que descendería sobre ellos en Pentecostés. Este es el milagro que cambió las cosas. Y ellos cobraron seguridad, porque confiaron todo al Señor. Estaban llenos de alegría. Y la alegría en ellos era la plenitud de la consolación, la plenitud de la presencia del Señor.

Recibir el gozo del Espíritu Santo es una gracia. Y es la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio, para confesar la fe en el Señor. La fe es testimoniar la alegría que nos da el Señor. Un gozo como ese no nos lo podemos dar… (Papa Francisco, 21 mayo 2020)

IGLESIA QUE ESCUCHA PROFUNDAMENTE

  • Queremos desde el fondo de nuestro ser abrir nuestra vida al Espíritu de amor que nos va a dar gratis lo que Dios es: consolación, luz, amor… Alegría. Él se derrama en la Iglesia como óleo que sana, como perfume que se extiende. Él es la armonía en el caos.
  • Cerremos los ojos. Hagamos más lenta nuestra respiración. Confiemos en que Él está con nosotras.

Música de fondo: Deuter Musiqaa

  • Respiro en este momento más conscientemente…
  • Ese aire que sale y entra dentro de mí…
  • Dejo salir totalmente el aire…
  • Acojo serenamente el aire que me da vida y se distribuye dentro de mí…
  • Dejo salir el aire lentamente y digo a la vez: Ven a mí
  • Acojo con gratitud el aire, inspiro y digo lentamente: Espíritu Santo
  • Ven a mí…
  • Espíritu Santo…
  • Ven a mí…
  • Espíritu Santo…

Silencio, con la música de fondo, unos 15 minutos. En ese tiempo, dos personas dicen lentamente y con pausas, este mensaje de la carta 1 del Padre Palau.

  • La luz del Espíritu Santo ilumine nuestros corazones.
  • Entra en el templo de tu alma. Ponte ahí en silencio. Escucha la voz de tu rey.
  • Él, desde el fondo de tu corazón, te habla siempre.
  • Ven a mí… Espíritu Santo.

Pausa

Leer despacio, de la carta 42:

Para orar te basta un gesto de amor
Muy sencillo y muy simple.
Es querer lo que Dios quiere.
No querer lo que no quiere.
Es abrir el corazón
A cuanto exija y disponga de ti.

Ven a mí… Espíritu Santo.

IGLESIA VIVIFICADA POR EL ESPÍRITU SANTO

Monitora:

A veces pensamos que nuestra misión es cambiar el mundo.
Con la mejor de las intenciones, pretendemos nadar entre las turbulentas aguas del mal, de la ambición, del poder, creyendo, ingenuamente, que con nuestras fuerzas y deseos de bien transformaremos y mejoraremos el mundo y convertiremos el caos en armonía.
El caos existe desde toda la eternidad. Sobre ese caos, Dios Padre hizo la luz…

Lector:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y el espíritu de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.” (Gen 1,1-5)

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. (Hch 2,1-4)

En este momento se colocan muchas flores variadas y ramas verdes sobre la tela oscura, o bien varias telas amarillas, naranjas, rojas… También se encienden luces y velas.

El Espíritu del Padre crea belleza, crea armonía. El Paraíso que se pierde por el pecado y el caos vuelve a emerger cada día por Cristo, que realiza la nueva creación. Los discípulos y discípulas de Jesús son revestidos de una fuerza sorprendente…

Escuchamos esta invocación al Espíritu Creador, hecha canción:

Misión País, Ven Espíritu Creador

Ven Espíritu Creador,
enciende el fuego de esta tierra.
Muéstranos el Amor del Padre.
Convierte nuestro corazón.

Prepara nuestro corazón,
Viento que anuncias a los hombres
las misericordias del Señor.
Ven a transformar nuestra miseria
en signo de resurrección.

Luz de los que avanzan en tinieblas,
Voz de los que claman al Señor,
renueva hoy nuestra esperanza.
Danos tu don de Santidad.
Ven Espíritu Creador,
enciende el fuego de esta tierra.

Muéstranos el Amor del Padre.
Convierte nuestro corazón (bis)
Prepara nuestro corazón.

 

  • Recitamos a dos coros la letra de la canción. Se pueden hacer resonancias.
  • Se puede escuchar otra vez la canción
  • En inglés: Come Holy Spirit – Vertical Church Band

  • En francés: Glorificamus te- Communauté de l’Emmanuel

IGLESIA QUE INTERCEDE

Texto palautiano: Mis Relaciones 28 de marzo de 1867

“Creo que en ti, Iglesia, el amor es el Espíritu Santo, que, derramándose por todos los miembros de tu cuerpo, corresponde con amor al que ama. No tienes alma como nosotros, pero tienes espíritu, y este es el Espíritu Santo, persona tercera de la Trinidad, que te da vida, movimiento, virtud y gracia y gloria.”

  • Pausa
  • Traemos a este momento de oración las situaciones de caos que invaden nuestra tierra: el azote de la pandemia, de todas las enfermedades, injusticias, rechazos y muerte, desigualdades, maltrato de nuestra casa común…. En silencio, invocamos la presencia renovadora, sanadora, armoniosa del Espíritu Santo sobre este momento que se vive en cada país, en las diferentes sociedades… (Silencio)
  • Encontramos el caos y la tiniebla cerca de nosotras, sufrida por hermanos y hermanas con las que compartimos nuestra cotidianeidad. Caos y tiniebla también en nuestros grupos, comunidades, instituciones… Invocamos al Espíritu de amor que continúa aleteando y comunicando armonía, nuevos horizontes de luz… (Silencio)
  • Y hoy también el Espíritu Santo desea hacer nuevas todas las cosas en mi vida. Reconozco mi necesidad, mi tiniebla, ese caos que no sé arreglar sola… Confío en su presencia transformadora. Siento que Él me renueva… Sí, es posible… (Silencio)

IGLESIA QUE COMPARTE Y AGRADECE

  • Invitación a compartir nuestra oración con confianza: Somos esa Iglesia sobre la que el Amor se derrama y nos motiva a compartir con sencillez y verdad…

Oración compartida

  • Somos la Iglesia a quien el Espíritu continuamente da vida, movimiento, virtud, gracia y gloria. Llamadas hoy a comunicar armonía, verdad, alegría… Damos gracias con el corazón lleno de esperanza, con alegría…
  • Por eso finalizamos con el canto de María, la mujer renovada y llena de gracia. Cantamos el Magníficat (de pie).

 

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