Mírale en este cuerpo que es su Iglesia, llagado, crucificado, indigente, perseguido, despreciado y burlado. Y bajo esta consideración, ofrécete a cuidarle y prestarle aquellos servicios que estén en tu mano”.

El 2 de febrero, cuarenta días después de la Natividad, se celebra la Presentación del Señor en el Templo. Día en que de alguna manera se “consagra” al Señor. Este año celebramos la XXV Jornada de la Vida Consagrada. Jornada iniciada por el Papa Juan Pablo II. Durante este día se nos ofrecen diferentes personajes y símbolos, todos con un mensaje para la vida consagrada.

La procesión de luz que acompaña a esta celebración, una innovación de la Iglesia del Occidente cuando llega esta celebración en el siglo VIII, es el símbolo que nos recuerda la luz recibida en nuestro bautismo; luz extraída de la Fuente de luz que invita a todos los consagrados a ser “luz del mundo” (Mt 5,14), respondiendo a las necesidades más urgentes de la Iglesia según las exigencias de nuestra sociedad actual, siendo “expertos en comuniones” segùn las palabras del Papa Juan Pablo II, recogidas en el mensaje de la Congregación para la Vida Consagrada, con motivo de la XXVa Jornada Mundial de Oración por la Vida Consagrada. Porque, prosigue el mismo documento, “el futuro no es monocromático y el mundo es como un poliedro que deja brillar su belleza a través de sus diferentes rostros.”

Meditando el lema de este año: “la vida consagrada, parábola de fraternidad en un mundo herido”, cabe destacar las implicaciones o resonancias que pueda tener desde el carisma palautiano. Es importante para Palau descubrir a Cristo llagado en su cuerpo y atenderlo. Orar y obrar.

El mensaje de la comunión fraterna muestra similitudes con el pensamiento de nuestro Beato Fundador que reconoce haber recibido la ley de Dios inscrita en el corazón, “amarás”. La pasión por el ser amado le llamó toda la atención, ese amado que es la Iglesia y el prójimo, el prójimo en la riqueza de su diversidad, en “sus diferentes rostros”, la Iglesia que sonríe y se regocija con sus hijos, pero también la Iglesia triste que llora por otros que han perdido su dignidad.

El día de la vida consagrada se celebrará este año en otro ambiente que sin duda disminuirá el espíritu de creatividad que lo acompaña en diferentes lugares del mundo a causa de la pandemia, pero que en ningún caso menoscabará el sentido de este día y menos aún de la vida consagrada que sigue brillando en este mundo abatido por este flagelo.

Merece la pena ver el realizado hace dos días COLOQUIO online sobre la vida consagrada como parábola de la fraternidad en un mundo herido o una lectura sosegada la carta dirigida desde la Congregación para la Vida Consagrada a todos los consagrados y consagradas. Descarga en varios idiomas aquí.

También queremos recomendaros los textos preparados por la Conferencia Episcopal Española: presentación, testimonios y extractos del Magisterio.

Y avisar que, para celebrar esta forma particular del seguimiento de Cristo y consagración a su Iglesia, podemos seguir este mes los once testimonios de nuestras hermanas. Acabamos de estrenar hoy el primer capítulo. Este y los que vengan puedes ver en las redes de la Congregación – canal YouTube, Instagram y Facebook – los lunes, miércoles y viernes de este mes de febrero.

Oremos juntos por cada uno de los que hemos sido llamados a esta consagración.