Nos encontramos hoy con la GRAN enseñanza de Jesús:

«Les doy un mandamiento nuevo:

que se amen los unos a los otros, como yo los he amado;

y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos’’

                                                                     Jn 13, 31-35

Amarnos…como Él nos ama… Qué fácil se lee y que complejo se hace a veces vivirlo en lo concreto, en lo real de las relaciones de todo nivel: personales, familiares, sociales.

Amarnos, como Jesús nos amó, con compasión, con ternura, con libertad, es un desafío enorme que hemos de intentar una y otra vez, sin cansarnos, porque sólo ese amor nos dará vida abundante y verdadera, sólo ese amor generará comunidad, fraternidad, justicia y paz.

  • Amar con ternura, mirando al otro, a la otra con la misma mirada de Jesús al joven rico, “con cariño” (Mc 10, 17-30), con el mismo cariño que pregunta a la mujer sorprendida en adulterio “¿Dónde están los que te condenaban?”, con la misma ternura con que podríamos mirar a los marginados, a los pobres, a los que buscan amor…
  • Amar con compasión, dejando que nuestras entrañas se conmuevan frente al dolor del hermano, de la hermana, como Jesús, al ver a la viuda de Naím llorar por su hijo (Lc 7, 11-17), o al ver a la multitud que lo seguía como ovejas sin pastor (Mt 9, 36). ¿Cómo no conmovernos frente a la tragedia de las víctimas de la guerra, la violencia, la trata de personas, la migración, la soledad, el sin sentido de la vida? ¿Cómo no conmovernos y llenarnos de gratitud con los muchos hombres y mujeres que dejan la vida por el bien de los demás, sin cálculos, sin esperar recompensa, por el gozo de amar y hacer el bien?
  • Amar con libertad, sin temores humanos, dando la vida, como Jesús Yo mismo doy mi vida…Nadie me la quita, sino que yo mismo la voy a entregar (Jn 10,17-18). Con esa libertad que lo hacía acoger, amar, juntarse con los “intocables”, los marginados, los que no contaban: mujeres, niños, leproso, pecadores… Libre de los juicios de fariseos y maestros de la ley, libre de las miradas y los comentarios odiosos y malintencionados, libre de las expectativas de poder.

¡Qué horizonte tan maravilloso poder llegar a amar así! Y lo mejor es ¡que se puede!, que muchos y muchas lo han hecho, y que gracias al amor tierno, compasivo y libre y liberador de generaciones de creyentes es que hoy, en el siglo XXI, somos también muchos los hombres y mujeres que conocemos, amamos y seguimos a Jesús.

Dejo este testimonio de un filósofo pagano que se convirtió al cristianismo “al ver cómo se amaban los seguidores de Jesús”. Ojalá nos anime a amarnos más y mejor.

“Socorren a quienes los ofenden, haciendo que se vuelvan amigos suyos;

hacen bien a los enemigos. No adoran dioses extranjeros;

son dulces, buenos, pudorosos, sinceros y se aman entre sí;

no desprecian a la viuda; salvan al huérfano;

el que posee da, sin esperar nada a cambio, al que no posee.

Cuando ven forasteros, los hacen entrar en casa y se gozan de ello,

reconociendo en ellos verdaderos hermanos,

ya que así llaman no a los que lo son según la carne,

sino a los que lo son según el alma.

(ARISTIDES DE ATENAS, La Apología, 15)

 

              

CARMELITA MISIONERA TERESIANA – AMÉRICA

 

Descargar aquí: V Pascua_ Amarnos como Él nos ama