Hoy se celebra el día internacional de la mujer… y se suele omitir la palabra que sigue: día internacional de la mujer… trabajadora… ¿será tal vez porque la mujer en su esencia misma es trabajadora?

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, mejor conocida como Edith Stein, fue judía, atea, conversa, intelectual, filósofa, carmelita, mártir… MUJER… profundiza en lo que ella llama el genio femenino… Acerquémonos brevemente a la doctrina de esta mujer, para conocer a grandes rasgos su visión de la MUJER TRABAJADORA, cuyo día celebramos hoy.

Vivimos en tiempos de cambios profundos en la manera de ver y entender lo que tradicionalmente vimos y entendimos como roles que los hombres y mujeres desepeñamos en la sociedad. Los modelos tradicionales y conservativos caen ante la presión de nuevas reivindicaciones, sobre todo por parte de las mujeres que ya no estamos de acuerdo con ser relegadas a un puesto de insignificancia. Buscamos nuevos espacios y nuevos modos de estar presentes y activas. A veces nos pasamos, otras veces nos perdimos y ya no sabemos quiénes somos ni dónde queremos llegar. En este contexto, el pensamiento de Edith Stein puede ser iluminador y ayudarnos a encontrar nuestra identidad de mujeres consagradas en el mundo de hoy. “Saber qué somos, qué debemos ser y cómo podemos llegar a serlo, es la tarea más urgente de todo hombre” (OC IV,743).

Para Edith Stein, ser humano, en cuanto varón y mujer, tiene un valor irreductible. En su ser singular, se comprende todo el desarrollo corpóreo- anímico de la persona.  Pensar a la mujer y al varón en cuanto expresión de su propio cuerpo vivo, en el que ambos se elevan existencialmente a partir de su propia personalidad, donde tanto el género masculino y femenino es imagen y semejanza de Dios.

En su doctrina, Edith Stein da un lugar preferencial a la mujer, su preocupación  sobre la cuestión femenina y la comprensión de su “valor propio”. Con ello destaca su valor específico, la realización de sí misma.  Estos elementos permiten hoy plasmar el estilo propio de mujeres académicas, profesionales, políticas y madres= TRABAJADORAS.

Sin duda su propia experiencia de ser mujer en un mundo mayoritariamente poblado por los varones como era el mundo intelectual de su época, vivió en carne propia la discriminación y la minusvaloración de lo femenino e hizo de esta experiencia el tema de muchos de sus estudios, clases y conferencias. Hizo su bandera de lucha el defender el valor de la mujer y su capacidad y derecho de habitar distintos espacios en la sociedad, siempre desde un feminismo humanista cristiano que la llena de significado. ¿no es acaso el ejemplo y la enseñanza de esta mujer una palabra vigente y necesaria en un mundo en el que aún existe discriminación hacia la mujer? En que más que habitar espacios, se les hace saber que se les “dan espacios”, se les “ceden espacios”.

Actualmente el Santo Padre, es un ejemplo vivo de quienes, como Edith Stein, tienen la convicción de que la mujer puede, tiene la capacidad y el derecho de habitar espacios que hasta hace muy poco han sido reservado únicamente para los varones y ha comenzado a marcar una diferencia en la Iglesia integrando mujeres por ejemplo, en los órganos de la curia romana:El fundamento de la doctrina de Edith Stein en relación con la mujer, no es la defensa de la igualdad de los sexos, si no más bien, la enorme riqueza que el genio femenino puede aportar al mundo, a la Iglesia, a la sociedad, desde aquello que nos define como la sensibilidad, la intuición, la maternidad y todo lo relacionado con el cuidado del otro, etc. Para Edith Stein no es una cuestión de primar a unos sobre otros, sino más bien una participación en la construcción del mundo, en clave de comunión sin dominación.

QUE NUESTRA CASTIDAD CONSAGRADA NO SEA MANIFESTACIÓN DEL RECHAZO DEL AMOR HUMANO, SINO UNA RAZÓN PARA SER MÁS LIBRES PARA AMAR, PARA COLABORAR EN LA EDIFICACIÓN DE LA SOCIEDAD Y DE LA IGLESIA DESDE UNAS RELACIONES DE IGUALDAD Y COMPLEMENTARIEDAD, JUNTOS EN LA LUCHA CONTRA EL MAL, JUNTOS EN EL CUIDADO DE LA VIDA. ASÍ PODREMOS RECUPERAR EL PUESTO DE LA MUJER EN LA VIDA PÚBLICA Y ECLESIAL, A LO QUE NOS INVITA SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ – EDITH STEIN.

CARMELITA MISIONERA TERESIANA