Cuarto día: 23 noviembre, apertura oficial del Capítulo

Este día estuvo marcado por el mensaje de apertura de nuestra animadora general, hermana María José Gay Miguel. En sus palabras, nos invitó a ver el Capítulo como un tiempo de revisión de la vida de la Provincia, un tiempo de acción de gracias por todos los bienes recibidos de Dios, un momento de cambio, de renovación con nuevas perspectivas.  

Junto con animarnos, la animadora general, nos invitó a adoptar tres actitudes a lo largo de este Capítulo:

ESCUCHA: hizo alusión  a la tradición oral como expresión de nuestra historia, memoria, identidad y cultura; esta forma de transmitir sin duda requiere el desarrollar habilidades para escuchar. Esta disposición significa mucho más que comprender lo que el otro nos dice; es una actitud del corazón que nos pone en una dinámica de apertura y aprendizaje, pero sobre todo nos lleva a un entendimiento que va más allá de la palabra. Hermana María José nos interpeló a realizar un ejercicio muy desafiante: dejar de lado las experiencias pasadas que hemos vivido con las personas, para abrirnos a la novedad que cada hermana implica en este hoy; ser valientes, atreverse a hablar con sinceridad y sin miedo en resumen lanzarnos a una escucha que requiere apertura y no juicios, y una palabra que debe ir precedida de un silencio contemplativo.

GRATITUD: la segunda actitud a la que hermana María José invitó a las capitulares en su mensaje de apertura es la de la gratitud, a tener la voluntad firme de reconocer cómo Dios ha acompañado el caminar de la Provincia en estos años, gratitud por buscar realizar la voluntad de Dios, por todo el bien hecho a las personas con las que interactuamos a diario, por el esfuerzo que estamos haciendo por vivir las características de nuestra fraternidad palautiana… También nos invitó a reconocer, valorar y agradecer que el carisma se va arraigando poco a poco en este continente amado; que aunque hay cosas que cambiar, hay muchas otras que ya están consolidadas y que deben seguir creciendo y hacerse carne de nuestra carne.

ESPÍRITU CRÍTICO: La tercera y última actitud que nos invitó la hermana General es a mantener un espíritu crítico: acoger en su misterio lo que se recibirá, expresar con libertad cualquier cosa que impida que Dios se manifiesta, decir lo que se piensa que se debe decir en honestidad y sinceridad, dejando de lado los miedos del qué dirán para CONSTRUIR desde bases más sólidas y verdaderas.

En lo que podríamos distinguir como una segunda parte de su mensaje, hermana María José ahonda en la primera palabra del lema capitular: ser hijas… la filiación como una identidad muy propia de la cultura africana, que marca una determinada forma de vida. Ser hija es obedecer, comienza afirmando la hermana general, obedecer que es más allá que cumplir una orden, es aceptar desde el fondo del corazón una misión, una corrección, una propuesta, aceptar siempre la voz y el reclamo de los pobres como signo de la voz de Dios y responder en filial obediencia (como a nuestros padres) a lo que Él dispone de nosotras.

Ser hija significa colaborar en los asuntos de la familia con diligencia, sin desgana. “En sus familias, no espera que su madre o su padre le digan qué hacer dentro de la casa; Esto sirve de ejemplo para trasladarlo a nuestra realidad provincial. A veces sucede que nos encontramos con hermanas que hacen única y exclusivamente lo que les envía la animadora provincial. Veo importante repensar esta forma de trabajar que nos invita a respetar, sí a respetar solo lo marcado. Las invito, hermanas mías, a volver a las fuentes, a nuestras realidades familiares, para que recuperen, en caso de que se pierda, ese espíritu de colaboración y responsabilidad que llevan en sus entrañas desde que eran hijas”.

Ser hija implica conocer lo que se llama familia extendida o extendida, que en este caso sería la Congregación, la Iglesia. Hermana María José invitó a las capitulares a poner bajo la mirada de Dios y la mirada de cada una cómo encarna concretamente nuestro carisma, cómo da cuenta de sus acciones de manera responsable y cómo se debe proteger los intereses comunes viviendo la solidaridad.

Ser hija es tener hermanos y he aquí otro de los valores que las constituyen como pueblos africanos: “unidas”, cita el lema. Estar juntas es mucho más que vivir juntas… Estar juntas inevitablemente implica amar y perdonar. Los hermanos pelean, intercambian opiniones, pasa que algunos incluso se van, pero siempre hay un momento de reconciliación, perdón y aceptación.

Otro valor que la hermana General destaca en su mensaje es el valor del testimonio. “es fundamental, queridas hermanas, que demos testimonio con nuestra vida de lo que hemos visto y oído, de lo que hemos interiorizado del carisma. No es garantía de vida auténtica tener muchos conocimientos sobre la vida religiosa, ni haber recibido una responsabilidad específica según el carisma. La única garantía de vivir fielmente nuestra vocación y de testimoniar que somos Misioneras Carmelitas Teresianas es lo que dejamos vislumbrar con nuestra forma de existir y de ser”.

Día quinto: 24 noviembre, misa votiva al Espíritu Santo

La jornada estuvo marcada por la misa votiva al Espíritu Santo presidida por Monseñor David KAMAO, arzobispo Emérito de Nairobi, quien instó a las hermanas a permanecer fieles a nuestra identidad y nos aseguró su oración por este importante momento del Capítulo que estamos viviendo.

En este quinto día las capitulares asistieron a la presentación de los diversos informes de las actividades durante estos cuatro años (de la secretaría y la ecónoma provincial, la formación, la pastoral, la comunicación, la educación y la salud).

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