ORANDO EN EL TIEMPO DE LA CREACIÓN
Preparación a la Fiesta de San Francisco de Asís en el año jubilar por el octavo centenario de su muerte
El sábado (Shabbat) no es un simple cese de actividades o un día libre en el calendario. Es, en esencia, una participación activa en el descanso de Dios; es una pausa contemplativa donde nos detenemos a contemplar que todo lo creado «era muy bueno» (Gn 1, 31).
Dios no descansa por agotamiento físico, sino para detenerse a contemplar y gozar la belleza de lo que ha llamado a la existencia. De este modo, el Shabbat se manifiesta como la auténtica coronación de la obra creadora.
En sintonía con este misterio, san Francisco de Asís compuso su Cántico de las Criaturas desde esa misma mirada: una perspectiva reconciliada, que renuncia a usar a las criaturas, optando por gozar y unirse en alabanza con ellas ante el Creador.
Como memoria del Origen, el sábadonos regresa al jardín del Edén. Nos recuerda que la naturaleza es un regalo de Dios que exige contemplación y cuidado, nunca destrucción.
El Shabbat bíblico nos recuerda que la obra de Dios en la Creación no culmina con el trabajo, sino con el descanso y la admiración profunda: «El día séptimo completó Dios la obra que había hecho, y descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó…» (Génesis 2, 2-3).
Atentos a las orientaciones del Papa León XIV y de la espiritualidad franciscana, cada sábado nos ejercitamos en un verbo orante para transformar nuestra relación con lo Creado. Para llegar al día de san Francisco de Asís con un corazón agradecido, consciente y reconciliado con la Creación.



Sábado 1: DETENERSE — El brillo de la luz
Eje del Shabbat: Hacer una pausa activa en la prisa cotidiana para contemplar el orden del cosmos.
Cántico de las Criaturas (San Francisco):

«Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas, especialmente el hermano sol, el cual es día, y por el cual nos alumbras. Y él es bello y radiante con gran esplendor: de ti, Altísimo, lleva significación.»
Magisterio del Papa León XIV:
«El mundo es infinitamente más que un problema por resolver: es un misterio que debe ser contemplado con gratitud y esperanza.» (Papa León XIV, Oración por el Cuidado de la Creación y el Bien Común)
Legado Palautiano:
«En ciertas estaciones me retiro a un islote, de una hora de circuito y de una elevación prodigiosa, que en crestas acolumnadas se levanta sobre el profundo del mar Mediterráneo. Vase la barca y yo me quedo allí solo por unos días, para unirme con Dios y su Iglesia, en fe, esperanza y amor». (Francisco Palau, Mis Relaciones, Fragmentos IV)
Gesto: Se enciende la vela principal del espacio. Guardamos dos minutos de silencio absoluto contemplando la llama.
Oración de conclusión: «Señor Dios, Creador de la luz, enséñanos a frenar la prisa de nuestros días. Que al detenernos hoy, sepamos descubrir tu presencia en el brillo del Hermano Sol y en la serenidad de la luz que ilumina nuestra existencia. Amén.»
Sábado 2: ESCUCHAR — El rumor de los elementos
Eje del Shabbat: Percibir la voz de Dios que resuena en la brisa y en la fluidez del agua.

Cántico de las Criaturas (San Francisco):
«Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo… Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.»
Magisterio del Papa León XIV:
«La cuestión ecológica se traduce, en último término, en una cuestión teológica: el creyente no se relaciona con Dios únicamente cuando reza, sino también en su manera de habitar el mundo.» («La Teología de la Creación», publicado con la autorización de León XIV)
Legado Palautiano:
«…he entrado en las grutas y cavernas de las peñas, y en las grietas de los peñascos [Ap 6,15] para buscar el profundo silencio que reina en las entrañas de la tierra, pues, sepultando mi vida en esos lúgubres lugares hallaba mi espíritu menos ocasión de distraerse que viviendo sobre la faz de la tierra. Dentro de esas lúgubres y tristes cavernas no percibía el fragor del trueno amenazando y derribando el orgullo de los cedros, ni la impetuosidad de los vientos azotando las cordilleras de las montañas, como tampoco llegaba ahí el murmullo de las aguas precipitándose sobre las rocas, pues que hasta el canto de los pájaros igual que el aullido de las bestias de la selva y los silbidos de los pastores, todo quedaba ahogado en el umbral de mi absoluto retiro.» (Francisco Palau, Vida Solitaria)
Gesto: Se derrama agua de una jarra a un recipiente transparente, permitiendo que todos escuchen en silencio el sonido del agua al caer.
Oración de conclusión: «Dios del universo, limpia la sordera de nuestro corazón. En este sábado de descanso, enséñanos a escuchar el lenguaje humilde del aire y la frescura del agua, para que nuestra manera de habitar la tierra sea reflejo de tu gracia. Amén.»
Sábado 3: CONTEMPLAR — La calidez de la tierra
Eje del Shabbat: Mirar con profundidad el suelo que nos sostiene y la calidez del hogar común.
Cántico de las Criaturas (San Francisco):
«Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego, por el cual alumbras la noche, y él es bello y jucundo y robusto y fuerte. Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna.»
Magisterio del Papa León XIV:
«Labrar y cuidar el jardín del mundo (cf. Gn 2, 15) implica trabajar, proteger y conservar la tierra, reconociendo que Dios nos pedirá cuentas de si cultivamos bien este mundo creado para el bien de todos.» (Papa León XIV, Discurso a los participantes de la Conferencia del Movimiento Laudato Si’)
Legado palautiano:
«Tenemos al oeste de la isla de Ibiza una ermita situada sobre el borde de precipicios que tocan los mares, y una legua adentro las aguas, el mapa marca bajo el nombre de Vedrá un islote que tiene una legua de circuito. Sus cúspides, basadas sobre lo más profundo del Mediterráneo, se levantan hasta los cielos y, para que nada faltara al solitario, abrió Dios una fuente sobre la cima de este monte; el cual da hospitalidad a todas las aves que tienen por las noches a recogerse entre las aberturas de sus peñas.»
Gesto: Se coloca un cuenco con tierra fresca y los asistentes la tocan suavemente con la palma de la mano en señal de reconocimiento y arraigo.
Oración de conclusión: «Padre Bueno, que confiaste la tierra al cuidado de la familia humana, abre nuestros ojos para contemplar el misterio sagrado de la Madre Tierra. Que tu Fuego Santo inflame nuestro deseo de custodiar lo que nos has regalado. Amén.»
Sábado 4 (Vísperas): AGRADECER — El don de la vida
Eje del Shabbat: Dar gracias por el ciclo completo de la existencia, abrazando la fragilidad con esperanza.
Cántico de las Criaturas (San Francisco):
«Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar… Load y bendecid a mi Señor y dadle gracias y servidle con gran humildad.»
Magisterio del Papa León XIV:
«Cada criatura, por más pequeña que sea, es fruto del amor de Dios y tiene un lugar en este mundo; nada existe fuera del misterio de su ternura.» (Papa León XIV, Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación)
Legado palautiano:
Estaba, al caer el sol sobre las aguas del Mediterráneo, sentado en la cima del monte. El clima y el tiempo era magnífico; todas las criaturas estaban en profunda paz, quietud y silencio. El mar aparentaba un salón inmenso de vidrio o de cristal verde-azulado a los pies de este monte. El aire susurraba tan dulcemente, que apenas dejaba sentir su fresca aura; y tan limpio y puro, que, uniéndose a lo lejos con las aguas, era la imagen de la gloria. Al esconderse el rey de los astros debajo del mar, glorificaba con sus rayos las aguas y los aires, de modo que parecía el empíreo, y en su centro el Sol de justicia clarificando los santos. Yo estaba mirando el gran panorama que desde lo más sublime de los montes presenta la naturaleza al despedirse de ella el astro que la ilumina y vivifica. (Mis Relaciones 16,3)
Gesto: Todos elevan las manos vacías y abiertas hacia el cielo en actitud de gratitud total y abandono confiado en la Providencia.
Oración de conclusión: «Dios de la vida y de la eternidad, te damos gracias por el don inmerecido de la Creación. Gracias por cada criatura que nos revela tu ternura. Que, a ejemplo de San Francisco, sepamos vivir en constante alabanza y humilde servicio. Amén.»
Culminación: Domingo 4 de Octubre — Fiesta de San Francisco de Asís
Acción comunitaria: Proclamación festiva y cantada del Cántico de las Criaturas en su totalidad. Se realiza una bendición especial de plantas, semillas o elementos naturales traídos por la comunidad, renovando el compromiso de vivir en armonía con la Casa Común.
