RESONANCIAS DE LO COMPARTIDO EN EL ENCUENTRO

Ha pasado una semana desde que empezaron el trabajo. En estos días ha habido tiempo para compartir lo vivido a nivel personal, tanto como acompañadas como acompañantes en este caminar juntas. Para escucharse mutuamente, reflexionar, orar, cantar y bailar. Para cuestionarse sobre lo innegociable en la vida religiosa de la familia del carmelo palautiano. Para contemplar la hermosura y la diversidad de las culturas, sus riquezas, retos y oportunidades de aprendizaje.

Hasta la experiencia del domingo en clave de recreación integral y fraternidad: el caminar juntas por la Ciudad Eterna, orar en las basílicas, admirarnos con la hermosura de las creaciones humanas, cansarnos de tanto andar… coronando el paseo con una pizza y un helado italiano.

Esta semana que inicia hoy, seguimos con el tema de discernimiento y acompañamiento en la formación. Guiadas por el jesuita español, Adrián López Galindo.

Ahora no te pierdas el testimonio de una participante de este encuentro de formación iniciado justo hace una semana. La hermana Clarynse, de la comunidad de Lucena, que a diario acompaña a los jóvenes beneficiarios de las becas palautianas en la misión en Lucena, Filipinas, así recuerda la semana de profundización en el plan general de formación.

Estas jornadas han sido de gran ayuda para conocer y comprender el contenido y profundidad del PGF. Es cierto, soy consciente de ello, que tengo acceso a él y que me he beneficiado de él, pero esta experiencia de realmente prestar atención a su contenido y sus desafíos en la formación es de ahora. Leerlo y reflexionar sobre él, con la ayuda de las preguntas y reflexiones que nos iba dando la Hermana María Isabel, me desafió a ser dócil y receptiva, como los jóvenes a los que acompañamos. Como ellos que buscan un sentido más profundo a sus vidas.

El plan contiene lo que cada una de nosotras, carmelitas misioneras teresianas, estamos invitadas a ser: estar en constante crecimiento, en constante movimiento y como decía la hermana Luisa Ortega en su mensaje inicial al Plan: “vivir el proceso de formación para cada CMT, es vivir en amor y fidelidad a la propia vocación y a la dignidad personal que brota del corazón de Dios”.

Con todos los desafíos, y las dificultades que tiene cada formador aquí, es evidente que casi nadie quiere hacerse cargo de la formación. Pero aquí estamos, diciéndonos que no importa si una es formadora o no, está en el equipo de formadoras o no, todas nosotras, incluso yo misma, estamos llamadas a vivir la vocación que hemos recibido. No hay mejor manera de contribuir al bien de la formación que viviendo mi vocación.

Estoy feliz y me siento muy bendecida de haber escuchado las experiencias de cada hermana con respecto a la formación. Es cierto, todas nos preocupamos por las generaciones futuras y por cómo podemos dar lo mejor y buscar siempre lo mejor de la persona. La persona que es un misterio, una vida, un ser…

A continuación, puedes apreciar algunas imágenes tomadas a lo largo de la semana, del trabajo en la sala, de alguna recreación festiva y de los símbolos del acompañamiento.