Presentación de los Acuerdos Capitulares y decisiones tomadas como EPAGs para dinamizar la vida y la misión de las Provincias.

Hoy, jueves, segundo día de la convocatoria en Roma. Hemos dedicado horas largas a la escucha mutua y recibimos varias luces gracias a la posibilidad de expresar las impresiones, empeñadas en rescatar los puntos comunes y los cuestionamientos que nos han provocado los acuerdos de otras provincias que junto con la “nuestra” el cuerpo congregacional.

Con mayor o menor grado de participación de los laicos a la hora de plasmar los caminos del futuro inminente, con más o menos estructuradas las obras o equipos de pastoral, más o menos en número, edades, etc. todas nos vemos enriquecidas con esta experiencia. Han brotado los sentimientos y palabras de agradecimiento a Dios, a las hermanas, al equipo general de animación.

Ha sido un día portador de esperanza: porque seguimos soñando, seguimos buscando modos de vivir y testimoniar el evangelio en clave palautiana, porque nos detectamos con vida… Porque percibimos claramente que lo carismático late ahí y apuntamos hacia las mismas prioridades: misión entre los jóvenes, apostar por los pobres, formación, lo comunitario. La riqueza de experiencias, de luces y sombras, de logros y fracasos. Gloria a ti, Señor.

Conscientes que Él nunca falta. Ahora tocará pensar y optar sabiamente: ¿dónde poner las energías y la gracia recibida? ¿Cómo aprovechar la experiencia de las hermanas del otro lado del charco (el que sea, cómo sea que lo miremos)?

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