“TOMAD, ESTO ES MI CUERPO…

ESTA ES MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA.”

Me permito en este día en el que celebramos la institución de la Eucaristía pasar la palabra a Francisco Palau. Él tiene mucho que compartir con nosotros en este tema. Nos comenta en el libro de Mis Relaciones:

“Antes que el amante comulgue hace un acto de caridad,
y por él se entrega a su Amada, precediendo la fe católica y la esperanza.
Un acto de caridad perfecto es un acto de amor a la Iglesia,
porque tiende la caridad al amor de Dios y de los prójimos;
y los prójimos, bajo Cristo su cabeza unidos entre sí por amor, son la Iglesia.
El que comulga ha de mirar con fe, entronizada sobre el altar, a la Iglesia;
esto es, ha de ver allí a Cristo no como un individuo o una persona sola,
sino como cabeza de su Cuerpo,
que son todos los santos y justos del cielo, de la tierra y del purgatorio;
y la Cabeza y el Cuerpo, esto es, Cristo y sus santos, son siempre,
en el mundo intelectual y real y positivo, una sola entidad.
El que hace un acto de caridad perfecta se entrega, amando,
no sólo a Cristo cabeza sino a sus miembros los prójimos”.

Me propongo y te propongo en este día hacer una sencilla reflexión sobre nuestro modo de acercarnos a la Eucaristía:

  • ¿Comulgo con Jesús o comulgo realmente con Cristo Cabeza, esto es con Cristo y con cada uno de los miembros de su Cuerpo?
  • ¿A quién o quiénes estoy entregando mi vida?
  • ¿Puedo decir con Francisco Palau:

“Comulgando, creo unirme con mi Esposa la Iglesia:
con la Cabeza con un acto de amor divino,
y con todos los miembros con actos de amor hacia los prójimos.
Por lo mismo, todas mis relaciones con el Hijo de Dios y con su Padre
son siempre en relación con su Iglesia”?

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CARMELITA MISIONERA TERESIANA – EUROPA